Vuelve la peor derecha

El Presidente del Gobierno presentó el pasado miércoles en el pleno del congreso una serie de medidas para luchar contra el déficit que daban ya una idea que las reformas emprendidas tenían un claro sesgo ideológico. En el pleno, que sirvió como sucedáneo del tradicional debate sobre el estado de la nación, se le reprocharon muchas de estas medidas, aunque no faltó quien las apoyara. Sin embargo, lo que realmente irritó a los ciudadanos fueron los aplausos del Partido Popular ante medidas que representaban una clara regresión para muchos españoles. El famoso “¡Que se jodan!“. 

Aunque las medidas fueran desagradables, ideológicas y no técnicas y probablemente contraproducentes, al menos se presentaron en el congreso, algo que debería ser lo normal en un estado democrático. El viernes siguiente en el consejo de ministros, se detallaron con profundidad todas estas medidas, concretando lo avanzado por Rajoy en el congreso. Es completamente comprensible este modo de proceder, si el Presidente no puede presentar todos los detalles en el congreso, bien está que se presenten en la rueda de prensa del consejo de ministros. Ya en este momento se vieron que las medidas eran aún más duras de lo explicado anteriormente, y que tendrían graves repercusiones en muchos españoles.

Pero lo que realmente sorprende es que hubiera medidas nuevas que no se anunciaron ni en sede parlamentaria ni en el consejo de ministros. Lo que resulta una broma de mal gusto para los españoles es que en el Boletín Oficial del Estado nos encontremos con nuevas medidas que rayan en el puro fascismo. Medidas que no tienen justificación económica y que se han tratado de ocultar conscientemente a toda la ciudadanía. Me refiero a la medida de limitar la salida al extranjero a los parados que estén percibiendo la renta activa de inserción. Es justo decir que esta prestación se paga en el caso de parados de larga duración con necesidades económicas concretas, y que tiene como requisito la búsqueda activa de empleo. Lo que se ha aprobado en el Real Decreto de ayer es que las personas desempleadas que abandonen el país por cualquier motivo o duración, perderán la inscripción como demandantes de empleo y por tanto la prestación económica. Esta medida, que choca frontalmente con el tratado de libre circulación de personas dentro de la Unión Europea supone un ataque a la dignidad de las personas en paro. No se justifica desde el punto de vista económico, sino ideológico:” los parados, esos que viven a costa de los demás, cómo van a viajar alegremente. No, que se jodan“. Como si los fondos para pagar el paro salieran mágicamente de los presupuestos del estado, y no fuesen en realidad, cantidades adelantadas por los trabajadores como parte de sus retenciones. Entérense todos los que simpatizan con estas ideas: los parados están cobrando dinero que ya pagaron como parte de sus aportaciones a la Seguridad Social mientras trabajaban. No viven a costa de los demás, sino que viven gracias sus propias aportaciones. Nadie tiene derecho a paro si no ha trabajado nunca. Estos ataques a las personas desempleadas son además de técnicamente erróneas, profundamente injustas.

Para colmo un par de apuntes más sobre los parados: además de reducirles el 16.67% de la prestación a partir del sexto mes para “animar a la búsqueda activa de empleo”, el Estado dejará de pagar su parte correspondiente de la Seguridad Social de los parados, lo que supondrá una bajada del 1.53% de la cuantía percibida por el paro.

Cuando el Partido Popular decía en campaña que iba a luchar contra el desempleo, no nos podíamos imaginar que iba a luchar contra los desempleados. Parece que el objetivo del gobierno está claro: reducir la dignidad de los parados para que acepten trabajos indignos. Hacer ver en los parados a unos aprovechados que viven a costa de los demás. Estas medidas, tomadas de espaldas a los ciudadanos, contrarias al programa del partido popular y profundamente ideológicas aunque se quieran presentar como técnicas, colocan a Mariano Rajoy en el presidente más a la derecha de toda la democracia: bastante más allá de Aznar.

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Una respuesta a “Vuelve la peor derecha”

  1. Me quedo sin palabras, de pura indignación. Estos fachas se están pasando de la raya. Les están poniendo mordazas y cadenas a los parados por todas partes. Es una vergüenza y un atentado en toda regla a la columna vertebral de los derechos laborales más elementales sobre los que se sostiene nuestra democracia.

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