La constitución, la razón y el dogma

Imaginemos que a los padres de la constitución se les ocurriera un artículo como el siguiente:

Las provincias o conjunto de provincias que deseen constituirse como Comunidad Autónoma podrán hacerlo acorde a los artículos X e Y, salvo en el caso de Toledo que será siempre una provincia dependiente del Gobierno de la Nación o de la provincia de Madrid.

Imaginemos que una vez aprobado el texto, se somete a referéndum, y sale aprobado por mayoría amplia porque al resto de los españoles no les parece mal que Toledo dependa de Madrid o del Gobierno Central. La injusticia para los toledanos es evidente: no pueden elegir cómo gobernar su provincia, no pueden gestionar su presupuesto, no tienen capacidad de decisión.

Imaginemos, que en un momento dado, por cualesquiera motivos, los Toledanos se echan a la calle a pedir su independencia no ya de Madrid sino de España. Quieren ser la República Toledana. Y va, el presidente del Gobierno en España y dice que los límites los marca la Constitución, y que eso es lo que hay.

Esa situación es la que se vive en la España real cuando Rajoy dice que los límites son la Constitución y punto. Se equivoca, porque la Constitución no es ningún axioma ni debe ser tenida como dogma. La Constitución puede estar equivocada, y aún así haber sido aprobada por amplísima mayoría. Si se quiere argumentar por qué Cataluña no debe independizarse, seguro que se pueden encontrar argumentos reales, pero no usar la Constitución como parapeto y verdad absoluta cuando lo que se está debatiendo es precisamente el encaje constitucional de Cataluña.

Otro ejemplo: un día Elena de Borbón se lía la manta a la cabeza y dice que la princesa es ella, que para eso es la mayor y que lo justo sería que la Constitución reflejara este hecho. Y va y dice el presidente, o el Rey en un blog, que no puede ser porque la Constitución dice lo contrario.  Que eso son quimeras y que ahora hay que recuperar el espíritu de la transición.

La Constitución puede cambiar y dejar de decir que España es la patria indivisible de todos los Españoles. Puede dejar de decir indivisible. Y puede dejar de decir los españoles y decir los españoles y andorranos. ¿Y entonces qué? ¿También se convierte en verdad absoluta? ¿Digan lo que digan los andorranos? ¿O hacemos el referéndum mirando sólo el total de España y Andorra? Para debatir hay que usar los textos con la razón, y no como religión.

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