La conciliación no es cosa de madres

La conciliación no es cosa de madres, ni de padres. La conciliación no consiste en llevarnos los niños al trabajo.

La conciliación es que dejemos de estar obsesionados con el trabajo presencial. ¿Qué sentido tiene que podamos enviar fotos de Plutón a la Tierra pero para elegir presidente del Congreso haya que ir a meter un papelito en una cajita?

La conciliación es que los horarios en el trabajo sean más razonables. ¿Qué sentido tiene inventar máquinas que hacen nuestro trabajo mejor y más rápido que nosotros si al final trabajamos la misma cantidad de horas?

La conciliación es que los hijos de todos puedan estar bien cuidados y atendidos mientras trabajamos, pero también que nuestro trabajo no nos obligue a separarnos de nuestra familia si no es estrictamente necesario.

La conciliación es que todos tengamos derecho a tener una vida plena y lo más feliz posible sin que el trabajo nos robe invariablemente un tercio del día.

Una madre que está amamantando a su hijo,  debe poder estar con su hijo y no forzosamente en el lugar de trabajo. Un padre que cuida de su bebé, debe poder estar con su bebé y no forzosamente en el lugar de trabajo. Alguien que tiene a un familiar dependiente, debe poder estar junto a su familiar y no forzosamente en el lugar de trabajo. Tenemos tecnología suficiente. Hay mucho trabajo para que se reparta entre todos. Cada uno de nosotros sólo tiene una vida, y tenemos que vivirla más y mejor… no forzosamente en el lugar de trabajo.

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