Conjuntos

El PSOE no es Ciudadanos ni es el PP. Tampoco el PSOE es PODEMOS ni Izquierda Unida. Es, por tanto, de sentido común que sus programas sean distintos. Que nadie espere que el PSOE haga el programa del PP, y que nadie espere que el PSOE haga el programa de Podemos. ¿Obviedades? No está de más recordarlo.

Los militantes del PSOE han validado el pacto con Ciudadanos. Y las encuestan indican que los votantes del PSOE lo apoyan en más o menos la misma proporción (más del 70%). Así que, ¿qué tal si por una vez dejamos de pensar que el PSOE y sus votantes son unos marxistas que han tomado el mal camino de la socialdemocracia europea y aceptamos que tienen ideas distintas? Y, una vez sepamos que sus ideas son distintas, dejamos de pedirles peras al olmo. El PSOE no va a nacionalizar la banca, las empresas energéticas, etc. Porque no es su ideología. El PSOE, en cambio, parece muy dispuesto a atender la emergencia social con otros mecanismos que comulguen con su ideología. También parece dispuesto a garantizar derechos civiles, y a fomentar la igualdad entre hombre y mujer.

Ya me gustaría a mí, que el 80% del arco parlamentario estuviera de acuerdo con el programa que propone Izquierda Unida, pero es que no es así. Y esto no es culpa de los ciudadanos que han votado otras opciones, es culpa de que Izquierda Unida no ha convencido de que esa propuesta es la mejor. Si entendiéramos de una vez que todos los votantes merecen el respeto de que han elegido de forma consciente lo que creen mejor, nos daríamos cuenta de que estas son las cartas que tenemos y con ellas tenemos que jugar. Y eso implica negociar, pactar, dejar de aprobar el trabajo garantizado a cambio de atajar la emergencia social, garantizar los suministros básicos o una reforma proporcional en la ley electoral. Dejemos, por favor, de creer que sabemos que en realidad, los votantes de otro partido quieren algo diferente a lo que han votado. Supongamos que la gente es lo bastante inteligente para elegir bien. Y que los votantes del PSOE no querían un gobierno del PP, sino del PSOE. No querían el programa de IU o PODEMOS, sino del PSOE. Y que eso implica aceptar la fuerza relativa que tiene el PSOE en el parlamento. Repetir las elecciones es un insulto a los ciudadanos, es decirnos que no hemos elegido bien. También puede leerse como una autocrítica de los partidos, que no han sabido convencer. Pero qué casualidad, nadie está entonando por ahí.

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¿Es que se piensan que somos estúpidos? Hemos votado. Éstas son nuestras preferencias. Pónganse de acuerdo, que para eso les estamos pagando. Si no saben, no pasa nada, podríamos hacerlo de forma matemática: tómense los programas, y representemos cada uno como conjuntos. El programa de gobierno mínimo será el de la intersección entre el mayor número posible de conjuntos con una cardinalidad mayor. Luego, los partidos “ganadores” puden negociar durante 4 años las iniciativas con menos apoyo, sus particularidades. Pero muchas cosas estarían ya en marcha. Y los ciudadanos y habitantes lo agradeceríamos.

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