Confederación Hispánica

Cuando los estados que hoy forman la Confederación Helvética formaron la primera Confederación de estados independientes, se trataba de una serie de naciones que decidieron unirse, de abajo a arriba. Se creó un ente superior supraestatal, llamado Confederación Helvética, a partir del deseo de colaboración de varios estados. A partir del reconocimiento de que juntos serían más prósperos. A partir de la cesión de parcelas de soberanía a una confederación donde todos estarían representados. Por eso no hay tensiones rupturistas en Suiza. Más allá de la defensa de una u otra lengua, todos son conscientes de que están en la confederación porque quieren y les conviene.

España es, desde que se puede considerar España (más o menos desde los Reyes Católicos que tanto gustan a los centralistas y unionistas), una nación de naciones. Lo siento por los que no quieran verlo, pero es así. España es el resultado de la unión de arriba a abajo de diversos reinos. España es el resultado de una boda entre Isabel de Castilla y Fernando de la corona de Aragón. Bueno, de eso y de todo lo que vino después. Mirad la evolución del escudo de España desde los Reyes Católicos y siempre veréis que consta de un conjunto de varios símbolos: Castilla, Navarra, Aragón, León, Granada. Ni siquiera en los momentos más centralistas/unionistas ha tenido España un escudo con un único elemento como el de la República Francesa.

Escudo de los Reyes Católicos desde 1492
Escudo de los Reyes Católicos desde 1492
Escudo de la II República
Escudo de la II República
Escudo del régimen franquista
Escudo del régimen franquista

Durante más de quinientos años, los españoles han vivido juntos bajo una única corona, régimen dictatorial o república, y eso nos ha hecho compartir muchas cosas. Muchas más que la lengua. Tenemos una historia común, y eso es innegable. La constitución de 1978 y el modelo autonómico que tenemos han intentado conciliar las dos almas de España: unida y diversa.

Pero ha fallado precisamente porque parte de una concepción errónea: parte de que España es una, y que se pueden reconocer hasta cierto punto algunas particularidades, cuando lo que en realidad ocurre es que España es realmente un conjunto de naciones que pueden y deben trabajar juntas. No es un país con gente distinta, es un conjunto de gente distinta que decide formar un país.

Todos los problemas y tensiones independentistas, de financiación, de colaboración entre autonomías y gobierno central derivan de que nunca nos hemos dado las herramientas necesarias para funcionar de acuerdo a nuestro auténtico ser. El Gobierno central recauda impuestos y cede una parte a las autonomías, para el desarrollo de sus competencias. ¡Menudo error! Son las Autonomías, los Estados, las Naciones que forman España las que deberían recaudar impuestos, y ceder una parte a la Confederación Hispánica para su redistribución. Igual pasa con el resto de competencias. Al establecerse una jerarquía desde el centro a la  periferia, la discordia está servida, sobre todo para aquellas regiones con fuertes sentimientos identitarios o independentistas.

Es hora de establecer un modelo federal, una Confederación Hispánica, donde dispusiéramos de 17 Gobiernos Estatales (o los que fueran necesarios, Suiza tiene ¡26! cantones para una población de 8 millones de suizos) que colaboraran en un foro de colaboración entre pares, junto con el Gobierno Federal.

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