Abandonar la academia

image Desde hace unos meses he estado considerando abandonar mi trabajo en el mundo académico. Y lo hago convencido por las circunstancias. Las circunstancias de la investigación en el mundo académico se resumen muy rápidamente: nadie espera que tengas vida, y si la tienes, nadie espera que sea estable o más importante que tu trabajo. ¿Cómo si no se explica esa manía por forzar a los investigadores (buenos, malos o regulares) a cambiar de institución, país y hasta continente? Luego que si los científicos están desconectados de la sociedad. ¿Qué vínculos vamos a crear con la sociedad si tenemos que mudarnos cada 18-24 meses? ¿Cómo no vamos a ser bichos raros si para continuar tu investigación es perfectamente normal mudarte de Zúrich a Massachusetts?

El ejemplo Zúrich-Massachusetts no está elegido al azar, es autobiográfico. Os cuento la situación y de paso explico la realidad que vivimos. Mi puesto de investigador postdoctoral en la ETH se termina, porque es un puesto transitiorio por definición. Es transitorio estudiar una carrera, es transitorio hacer un doctorado y es transitorio seguir investigando después durante uno o dos contratos más. Todo en universidades/instituciones diferentes. Y la única salida de esta transitoriedad a los treintaytantos es hacerse Profesor (y a veces ni siquiera). Lo cual exige otro cambio más. Porque no es que me esté quejando amargamente de que no he tenido nunca un contrato indefinido, es que a la finalización de cada contrato ha seguido una mudanza a otra ciudad: de Sevilla a Sierre, de Sierre a Zúrich (eso sin contar las estancias investigadoras de meses en Pekín y Boston). Y cuando estaba buscando el siguiente contrato, encontré una oferta muy interesante: análisis de imagen, retrieval, modelado lingüístico… todo “lo mío”. La institución, maravillosa y de prestigio: el Massachusetts Institute of Technology. Y ahí vi la luz. ¿Esta es la solución? ¿Mudarme una vez más? ¿Forzar a mi marido a que me siga una vez más? Es el problema del investigador con dos cuerpos. Un problema que a mí me ha salvado de meterme por ese sendero hasta que en algún sitio del mundo saliera un puesto de Profesor al que aspirar y, entonces sí, echar raíces. Porque me niego a poner el resto de mi vida en stand-by hasta que mi futuro laboral sea estable. ¿Que hay gente que lo hace y no sólo no es infeliz, sino que es muy feliz y disfruta del viaje? Maravilloso, muy bien para ellos. Pero no es ni por asomo razonable para todos.

Volviendo al tema de la transitoriedad en el mundo académico, fijaos si es absurdo el asunto: a veces existen límites estrictos a la cantidad de tiempo que alguien puede trabajar en una institución académica sin ser Profesor. Este límite puede ser de 5 años si es la institución donde has hecho la tesis o de 2 o 3 años en una institución a la que has llegado como doctor. Lo que no quiere decir que tengas ese tiempo asegurado ni mucho menos. Tu permanencia está supeditada a que consigas financiación para tu propio puesto. La filosofía es: busca una idea, escribe una propuesta, consigue que alguien te la financie (generalmente compitiendo contra otras propuestas) y a cambio nosotros te dejamos un despacho, adelantamos las nóminas y pagamos la seguridad social; pero independientemente de lo bien que lo hagas hasta el día anterior al límite de x años, al día siguiente ya no eres válido para ese puesto. Alguien argumentará que convertirse en Profesor es, por tanto, parte indispensable del “hacer bien” el trabajo. Y estaría bien si ser Profesor dependiera de uno mismo, y que demostrando los méritos suficientes, un puesto de Profesor apareciera de la nada con tu nombre ya asociado. El problema es que ni los puestos aparecen de la nada, ni cuando aparecen vienen con tu nombre, ya que tienes que ser el mejor candidato en el mundo para obtenerlo, porque son puestos abiertos a la competencia. Competencia mundial.

Y el caso es que aún así, tenemos una cierta aversión al mundo empresarial. Principalmente porque en las empresas se investiga muchísimo menos, y porque cuando se hace, es con criterios de obtención de beneficio a corto o medio plazo. Obviamente eso limita la libertad del investigador para decidir sobre qué investigar. Hasta que uno se da cuenta, o al menos yo he empezado a verlo así, de que la libertad es la gran mentira de la investigación académica. Cuando uno tiene que conseguir financiación externa para su investigación, existen criterios de rentablidad o de impacto muy similares. Los programas marco de investigación pública de la Unión Europea (FP7, H2020)  por ejemplo, valoran todo eso. Y desde luego, cuando eres el último mono en el escalafón o incluso si eres un mono intermedio… no puedes decidir. Investigas en aquello que es susceptible de ser financiado (que levante la mano el que no haya adaptado una propuesta para obtener financiación a lo que en ese momento se lleva financiar). Si acaso, robas un poco de tiempo para investigar otras cosas. Sinceramente, creo que esa libertad para robarle minutos a la jornada (o al tiempo libre) para investigar en lo que quieres no compensa los graves problemas de inestabilidad e inseguridad que conlleva la investigación académica. Por eso es urgente cambiar los criterios que se manejan en el mundo académico por otros más humanos, evitar la endogamia y promover los intercambios con el exterior pero con garantías de sostenibilidad social para los trabajadores. Porque en el fondo somos eso, trabajadores. Y tenemos derechos que se nos tienen que reconocer.

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¿Pero tú a qué has ido a Suiza?

Eso es lo que me dijo mi hermana el otro día, porque la verdad es que el plan de viajes está completito. Nada más llegar, me fui 3 días a Viena. Y alguna que otra visita hemos hecho a Ginebra, pero lo bueno parece que va a llegar en 2011. Estos son los posibles destinos (aún por confirmar):

  • Madrid, España
  • Trento, Italia
  • Toronto, Canadá
  • un monasterio perdido de Alemania, en Irsee (Bavaria)
  • Chicago, Estados Unidos

y lo mejor para el final, puede que tenga que ir por trabajo a Sevilla y olé, ciudad del tronío. Así que ¿a qué he venido, a investigar o a viajar?

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El equipo

Bueno, ya estamos todos los que somos y somos todos los que estamos. Os voy a hablar del equipo de personas con quien trabajo, la verdad es que hay de todo… ya veréis:

  • El Alemán. Mi jefe es un tío joven y dinámico. Más bien nervioso. No para quieto y rara es la semana que no se pilla un vuelo a algún sitio. Es muy gracioso verlo salir corriendo y saltar los escalones de 4 en 4 para coger su bici y llegar a tiempo a la estación. En el aspecto técnico/laboral, es un crack… tiene chorrocientas publicaciones y las ideas muy claras sobre cómo hacer las cosas. En su relación con nosotros, nos da bastante libertad (de horario, para leer lo que queramos) y comparte las responsabilidades con nosotros. La verdad es que en el tema de organización no tengo queja. No trabaja con nosotros, sino en un despacho aparte, para eso es el jefe.
  • El Suizo. Es el post-doc y con el que trabajo más. Tiene bastante experiencia en temas de análisis de textura de tejidos pulmonares, y de los dos proyectos en los que trabajo, él es el responsable del que paga la mayor parte de mi sueldo, así que nos reunimos con bastante frecuencia para discutir y ver por donde llevar la investigación. Es mucho más tranquilo que el Alemán, creo que va en el carácter suizo. Pero es to wena gente.
  • El Griego. Es el último en llegar, y no lo conozco mucho. No es mal chaval, pero me da a mi que es un poco liante. Más que nada por el día aquel que se puso con el BitTorrent a saco en el trabajo, y cuando llamaron los del Servicio de Informática para preguntar, tuve que hacerme cargo yo del embrollo por teléfono (Cuando no está el Suizo, yo soy el encargado de hablar francés por teléfono, o si llega alguien preguntando algo a nuestra sala).
  • La Rumana. Sin duda es la más divertida, la que me produce mayores carcajadas y mayores dolores de cabeza. Es tan peculiar tan peculiar, que tengo pendiente un artículo específico sobre ella. Además, es la única a la que le he puesto apodo, por ahora. La llamo Aramís.

El ambiente de trabajo es muy bueno, y durante los cafés hablamos un poco de todo… a veces también de trabajo.

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Avances

Esto es una locura burocrática, pero poco a poco todo va tomando forma. Hoy, por fin y con la inestimable ayuda de un compañero que habla francés nativo y no  lo que hablo yo, he podido abrir la cuenta bancaria.

¿He dicho cuenta? Cuentas! Porque de golpe me han abierto tres, como el que no quiere la cosa. Corriente, de Ahorro y para la fianza del piso. Porque aquí los bancos funcionan muy bien, en un momento me lo han hecho todo, esta semana tengo listas la tarjeta y el acceso a internet. Y lo de la fianza es curiosísimo: en vez de pagarle al dueño, abres una cuenta con la fianza y esta cuenta queda bloqueada hasta que el dueño supervise que todo está en orden a la hora de dejar el piso. Pero ojo, el dinero es tuyo, siempre tuyo y el dueño no lo puede tocar si no firmas tú también. Bloqueo recíproco.

Por otro lado, hoy he estado con la gente del trabajo y ya tengo sitio fijo, ordenador y hasta teléfono. Por cierto, me van a hacer tarjetas de visita: “Qué Ilusión Más Grande”.

Lo demás, bien, la comida de hoy en la cafetería del trabajo ha estado muy bien, por alrededor de 11 euros he comido bastante: un solomillo de caballo con verduras y croquetas y además el postre. Vamos, el plato combinado clásico pero versión exótico-suiza.

Hoy me acuesto mucho más tranquilo sabiendo que he podido avanzar en los procesos administrativos. De aquí a una semana, estoy totalmente establecido. ¡Viva!

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Trabajo a orillas del Ródano

Pues sí. La respuesta ya ha llegado. El uno de Septiembre, empiezo en Sierre, Suiza. Tas oficinas están exactamente en el sitio que véis en la foto, se llama TechnoArk.

TechnoArk, SierreEstoy muy ilusionado y motivado. Nervioso, y aún no me lo termino de creer.

La Suisse, on y va!

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Destino probable

No quiero gafarlo, pero hoy he tenido la entrevista para el puesto de trabajo en Suiza. Sí, precisamente hoy, con Suiza. Y la verdad es que ha ido muy bien: que si mi experiencia me proporciona una gran ventaja respecto a los demás candidatos, que si soy el favorito del entrevistador, que si hablo muy bien inglés… y el lunes me dan la respuesta oficial.Así que, a aguantar unos días más y a buscarme un vuelo con EasyJet a Ginebra.

El trabajo es en un pueblecito pequeño en las montañas, el lugar más soleado de toda Suiza, donde sólo llueve 7 días al mes, cada mes.

Universidad de Suiza Occidental en Sierre

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La semana de las entrevistas

¡Ay señor!

Empiezo esta semana con un nudo en el estómago, ante lo que se me viene encima. Hasta esta mañana, tenía previstas 2 conversaciones con mis posibles empleadores. Ahora ya son tres, me han contestado de Lyon diciéndome que les interesa mi perfil, así que más Skype.

  • Mañana Martes, entrevista con una empresa de Innsbruck, Austria.
  • El Miércoles, LA ENTREVISTA, así con mayúsculas, con los de Sierre, Suiza.
  • El Jueves, entrevista con los de Lyon, Francia.

A ver qué sigo contando a lo largo de esta semana. ¡A ver si son buenas noticias!

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Fairly high

Esta tarde he recibido un correo del que puede que sea mi nuevo jefe.

Las posibilidades de conseguir el trabajo son fairly high. Somos entre tres y cuatro candidatos para 2 puestos. La semana que viene, entrevista telefónica. A ver si hay suerte!

La Suisse, on y va!

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