Campofrío

Campofrío quiere vender chopped, mortadela y chorizo. Y hace un anuncio en España, dirigido principalmente a españoles que residen en España. Intenta apelar a los sentimientos patriótico-identitarios para vender chopped, o para fabricarse una imagen que en definitiva redunde en la venta de chopped. ¿Es un intento burdo? ¿Son reales esos sentimientos? ¿Extiende topicazos? ¿Alienta el conformismo?

Yo creo que los creativos se han equivocado de target (o no*). Si yo aún viviera en España, si no supiese de primera mano lo que implica vivir rodeado de extranjeros, o mejor dicho siendo yo el extranjero. Si yo no hubiese experimentado la falta de contacto porque los extranjeros se tocan mu poco; si no hubiese visto las caras perplejas de los camareros cuando cuantro personas piden un plato de espaguetis para compartir precisamente para eso, para compartir; es decir, si yo fuera el target de Campofrío, me parecería todo muy mal como les parece a muchos: que sí, que son tópicos; que sí que hay otras cosas de las que sentirse orgulloso, y que no podemos conformarnos siendo, como es España, un país de pandereta. Si yo no fuera yo y mi circunstancia, no me reconocería en el tipo que se guarda el salchichón, pero resulta que cada vez que paso la aduana del aeropuerto llevo un salchichón, una pata de jamón, unas latas de habas baby o un paquete de regañás. Y eso hace que el anuncio me de un pellizquito, porque el sentimiento de pertenencia cultural es pertinaz, y no se borra al cruzar una frontera. Uno puede irse, pero no hacerse.

Podemos debatir si esas cosas son las que nos deben importar; podemos debatir si esa idiosincrasia es buena, mala o regular; podemos ¡y debemos! debatir si con sentirse español basta o hay que intentar mejorar la españolidad: dejar de gritar al hablar, dejar de conformarse, dejar de pensar que la política es para otros y criticar a cualquiera que intente dedicarse a ella (sobre todo si se dedica desde las filas del otro equipo). Deberíamos hacerlo y no porque lo diga Campofrío, que lo que quiere es vender chopped, sino porque es sano para mejorar. Así que aprovechemos la polvareda que ha levantado Campofrío (queriendo o no*) para ver dónde fallamos y dónde acertamos. Y trabajar para cambiarlo desde dentro o desde fuera.

*Y a lo mejor los creativos contratatdos por Campofrío no se han equivocado de target, porque el mandamiento número uno de la publicidad es no pasar desapercibida y ser recordada. Y aquí estamos todos, hablando de lo bien o mal que nos parece el anuncio ¿de quién? De Campofrío.

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