Refugiados e inmigración

El problema de los refugiados sirios es un aspecto más (gravísimo y despreciable) de la percepción errónea que tienen (tenemos) los europeos de la inmigración. Nadie emigra por gusto ni por espíritu aventurero, porque a eso lo llamamos turismo.
Llama la atención que a los que vienen por gusto, los aceptemos con los brazos abiertos y fomentemos que vengan más y más; pero cuando se trata de gente en situación de necesidad, entonces todo son problemas, porque pensamos que vienen a quitarnos nuestros trabajos, nuestro dinero y nuestro bienestar.
Si nos creemos que somos lo que somos exclusivamente por nuestro esfuerzo, sin que nadie ni nada nos haya ayudado jamás, es que nos sobra prepotencia.

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