A date to remember

It took me a long time to admit, even to myself, that I liked men. It took me so long, among other things, because I knew that being gay used to mean having a difficult life: hate, no legal support for a partner, no family, etc. If being gay is just an option why would anyone choose such a hard life? Why would anyone choose to have less rights than his or her friends? That’s why I didn’t want to be gay. Turns out, being gay is not an option. You love who you love and you have pretty little control over that. And that’s the beauty of it.

When Spain passed the law that allows same sex marriage in 2005, I had just started dating the greatest guy I’ve ever met. I married him 6 years later. And that was a moment of great happiness for both of us, but also for our families and friends.

Even if it took a bit longer than what we all wanted, the Supreme Court of the United States decision on establishing marriage as a right on all 50 states is part of History. Not only many American loving couples will have the possibility to have a legal support for their love. But also because gay and lesbian teenagers who, like myself at that age, are in terrible doubts between being themselves or being who society wants them to be. Society wants you to be happy, the US Constitution protects your right to be treated equal no matter who you love. That’s one less problem to care about.

But more than great news for Americans, this is a world class decision. The United States of America have long been a democracy example for many other countries. This decision cannot be easily ignored and I’m sure we’ll all enjoy the effects sooner or later.

Congratulations and enjoy equality.

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Una semana de infarto

Empezamos con el viaje del viernes pasado para sorprender a un amigo. Su compañero había preparado un fin de semana de parejitas en el precioso pueblo de Chamonix Mont-Blanc. El estrés de ir al trabajo cargado con sacos de dormir y mochila mereció la pena al ver estas vistas durante la caminata del sábado:

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El relax se término el lunes, cuando tras levantarnos temprano en Francia tuvimos que coger un par de trenes hasta llegar a Zúrich, soltar las cosas en casa y correr a una reunión en el trabajo.

Al volver de la reunión, preparar la maleta para una reunión en Luxemburgo durante el miércoles y el jueves. Y modificar la reserva de hotel para volver el viernes porque la reunión se alargará casi con toda probabilidad.

Y hoy martes, antes de salir hacia Luxemburgo, reunión trascendental sobre el futuro de mi próximo proyecto.

En tres días habré dormido en tres camas diferentes, en tres países diferentes.

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Historia contemporánea gracias a Ken Follet

Los que estudiamos el extinto BUP/COU y elegimos ciencias, tuvimos un importante hándicap: no estudiamos nunca historia contemporánea, que era algo reservado a los de letras. Me van ustedes a perdonar, pero maldita la falta que me ha hecho la filosofía de COU como estaba planteada. Y lo bien que me habría venido comprender mejor el mundo en el que vivo.

Acabo de terminar de leer “La Caída de los Gigantes” de Ken Follet, y estoy muy agradecido porque aunque sea de refilón, he aprendido mucho de la revolución rusa y de la primera guerra mundial.

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¿Preparao pa la vida moderna?

Yo reconozco que no lo estoy. No estoy preparado para vivir a este ritmo. La vida moderna es el puro cambio, y el cambio es lo único que permanece. Si tienes mucha suerte, cambias de trabajo cada pocos años. Si tienes un poco de suerte, cambias de trabajo cada pocos meses. Y si estás como la mayoría de los españoles, no cambias de trabajo porque no lo tienes.

Desde que me independicé en 2009, he vivido siempre de alquiler, en cuatro apartamentos, en tres ciudades distintas, en dos países diferentes. Cuatro viviendas en seis años no implica únicamente aprender cuatro veces dónde guardas las sartenes. Implica mucho más. Implica vivir con una sensación de interinidad constante. Implica perder mucha energía en traslados, en hacer planes, deshacerlos y volverlos a hacer.

Entiendo que mi trabajo tiene gran parte de la culpa, no se puede ser investigador y asentarse con 30 años. O al menos ya no. Disculpadme la inmodestia, pero aquí está uno haciendo lo que buenamente puede por avanzar en el conocimiento, y la sociedad se lo devuelve exigiéndole que además aprenda otras lenguas, otras costumbres, … y otro sitio donde guardar las sartenes. Y encima sabiendo que hay que poner buena cara, porque hay otros peor. Y yo además hago lo que me gusta.

Una vez me dijeron que la sensación de haber sentado cabeza estaba muy poco valorada. Me lo dijo una amiga que había estudiado su máster y escrito su tesis en Londres, y que luego había trabajado en Ámsterdam durante otros cuantos años. Después de casi 10 años viviendo fuera de su país, pasó por Suiza un par de años más hasta que consiguió “volver a casa”.

Mas allá de si eso es de recibo o no, ¿alguien se ha parado a pensar en lo difícil que tienen algunos construir su proyecto de vida? Para mí, la parte fácil fue encontrar pareja y casarme. Ahí tuve mucha suerte. La parte laboral, como ya he comentado, es complicada. ¿Pero qué hay de la familia? ¿Puede una pareja de hombres que vive fuera de España formar una familia? La única forma legal en España es la adopción, que exige residir en el territorio nacional, y tener ingresos estables. Justo dos condiciones que son antagónicas en esta vida moderna.

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Hola mundo, otra vez

Han pasado muchos años desde que dejé de escribir en el blog tierradepormedio. Blog que empecé cuando emigré. Hoy toca hacer balance:

  • Misión cumplida, ya soy doctor. Doctor en ciencias y miarma.
  • Seguí viviendo en Sierre, en la zona francófona de Suiza hasta Septiembre de 2014.
  • Desde entonces vivo en Zúrich, y lucho por aprender alemán.
  • He vivido dos meses en Pekín y un mes en Boston. Dos experiencias inolvidables. Para lo bueno y para lo menos bueno.
  • Como reza mi biografía de twitter, sigo casado y sigo sin hijos. Sigo feliz.

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