Avances

Esto es una locura burocrática, pero poco a poco todo va tomando forma. Hoy, por fin y con la inestimable ayuda de un compañero que habla francés nativo y no  lo que hablo yo, he podido abrir la cuenta bancaria.

¿He dicho cuenta? Cuentas! Porque de golpe me han abierto tres, como el que no quiere la cosa. Corriente, de Ahorro y para la fianza del piso. Porque aquí los bancos funcionan muy bien, en un momento me lo han hecho todo, esta semana tengo listas la tarjeta y el acceso a internet. Y lo de la fianza es curiosísimo: en vez de pagarle al dueño, abres una cuenta con la fianza y esta cuenta queda bloqueada hasta que el dueño supervise que todo está en orden a la hora de dejar el piso. Pero ojo, el dinero es tuyo, siempre tuyo y el dueño no lo puede tocar si no firmas tú también. Bloqueo recíproco.

Por otro lado, hoy he estado con la gente del trabajo y ya tengo sitio fijo, ordenador y hasta teléfono. Por cierto, me van a hacer tarjetas de visita: “Qué Ilusión Más Grande”.

Lo demás, bien, la comida de hoy en la cafetería del trabajo ha estado muy bien, por alrededor de 11 euros he comido bastante: un solomillo de caballo con verduras y croquetas y además el postre. Vamos, el plato combinado clásico pero versión exótico-suiza.

Hoy me acuesto mucho más tranquilo sabiendo que he podido avanzar en los procesos administrativos. De aquí a una semana, estoy totalmente establecido. ¡Viva!

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Cansancio intelectual

Ayer fue un día rematadamente cansado. No por el ejercicio físico, ya que como estaba lloviendo, me pasé toda la mañana y la après-midi en el sofá sino por el esfuerzo mental de después. Ay señor, y eso no es nada comparado con lo que me espera.

Anne me propuso ir a ver un espectáculo de Ópera (Don Giovanni) y acepté. Bien pues imaginaos la situación de estar en una granja rehabilitada (a Sergio le habría gustado la integración hormigón-madera) rodeado de gente que habla francés a la velocidad del rayo, viendo una obra cantada en italiano (a la barrera del italiano hay que añadir la barrera de que es cantado, y eso dificulta aún más) subtitulada en francés. Triple mortal carpado hacia detrás. Menos mal que conocía el argumento, si no… a saber!

El primer acto lo pude comprender más o menos bien, porque a la velocidad que cantaban me daba tiempo a leer el texto de los subtítulos. Poco a poco la granja se fue caldeando (literalmente) y cuando iba a empezar a hacer calor, tuvimos el descanso. Momento crucial, llegamos al bar con las amigas de Anne y empecé a pescar. Y volví con la cesta muy vacía. ¡Madre mía! ¡Qué velocidad! No me enteraba de casi nada. Y yo venga a concentrarme en las caras de los hablantes. Con los ojillos medio cerrados haciendo un esfuerzo por captar algo, aunque fuera viendo cómo movían los labios. Ni modo.

Trompetitas y comienza el segundo acto. Y esto fue el acabose. El calor ya desde el principio era insoportable y me pasé todo el tiempo abanicándome con el programa. La trama estaba más complicada y los subtítulos apenas me daba tiempo a leerlos y comprenderlos. Así que estuve esperando el final con muchas ganas.

Cuando por fin acabó, nos tomamos unas copas fuera, al fresco mientras llovía. Más de lo mismo, ojillos cerrados y a intentar pescar. Hubo un par de veces que conseguí entender un par de frases seguidas, pero por lo demás nada, imposible.

Así que llegué a casa deseando acostarme y poner el cerebro y las orejas en remojo, porque menuda paliza les di ayer. No quiero ni pensar cómo va a ser esto cuando la semana que viene añada el doble tirabuzón del inglés a mis entrenamientos. Trabajo en inglés, vida en francés, y mi cabeza en español. Espero no volverme loco, y adaptarme pronto.

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El viaje definitivo: la llegada

Acostumbrado a ver el aeropuerto de Sevilla, el de Málaga impresiona. Por lo espacioso, por lo luminoso, por lo ordenado y por lo grande. No tiene mucho que envidiar al Prat o a Barajas. Minipunto para Málaga. Como siempre, lo peor son las líneas aéreas, que tratan mal a sus clientes a propósito para que les compren el Speedy Boarding, lo que les garantiza esperar menos colas. La verdad es que saltarse las colas me tienta para la próxima vez, pero creo que esto va a ser cuestión de voluntad y no ceder a su chantaje.

La llegada a Ginebra, muy bien, el vuelo fue muy tranquilo. El aeropuerto es enorme, muy concurrido y lleno de cintas transportadoras para avanzar aún más rápido. Eso sí, -1 minipunto en accesibilidad, ya que nada más llegar tuvimos que subir unas escaleras cargando con nuestros equipajes de mano. Seguramente tendrán un acceso habilitado para personas de movilidad reducida, pero vaya, ¡para qué duplicar accesos si puedes hacer uno que ya sea cómodo para todos! En cualquier caso, me di prisa para recoger mi equipaje (por cierto, en ningún sitio a lo largo de todo el camino desde el avión ponía nada de recogida de equipajes, hay que seguir el icono de la maletita, pero algo de texto sería aclaratorio) y en cuanto lo tuve, salí a toda prisa hacia la estación. Allí compré mi billete y rápidamente bajé las escaleras mecánicas para montarme en el tren. Y conectarme al wifi, donde pude comprobar en la web de CFF que estaba en el tren correcto y cuáles eran las siguientes paradas. De estación en estación conseguí acceso al wifi, pero sólo servía para la web de CFF salvo que seas cliente de Swisscom y puedas acceder al resto de internet. No pude ni twittear.

El viaje en tren es precioso, sobre todo desde Lausanne a Vevey, porque el tren va pasando como a 5 metros del lago y se ven todos los barquitos, las casas a la orillita y las montañitas. ¡Minipunto para el paisaje!

En 2 horas llegué a Sierre, y Anne estaba aparcando justo para recogerme y traerme a su casa. Me dio las llaves y se volvió a trabajar. Intenté hacer algunas gestiones por la tarde, pero no pude, así que pasé un buen rato descansando en el sofá, que tanto movimiento me tenía agotado.

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El viaje definitivo, primera parada

Esta vez, desde Sevilla a Málaga en tren, duermo en Málaga y vielo a Ginebra y de Ginebra a Sierre en tren. Esta vez no me ha salido tan caro, y para facturar equipaje prefiero evitar Ryanair.

Al irme de Sevilla me ha dado mucha pena, porque son muchos recuerdos los que dejo atrás y muchas personas que no voy a ver todo lo que quisiera.

Los momentos mas emotivos fueron dejar el piso, donde he sido tan feliz con Sergio y el clásico momento estación.

Dentro de un rato me levanto para ir al aeropuerto Pablo Picasso. Veremos qué tal.

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